viernes, 11 de septiembre de 2009

EcO


Económicamente hablando el amor no es gasto, es inversión:
Tú das amor para recibir amor.

Saber vender, es saber cobrar.
Yo no te cobro por tus servicios,
nos pagamos mutuamente en especies.
Intercambiamos intereses, nos hacemos préstamos.
Cuando estoy sin dinero me mantiene,
cuando estoy con dinero la mantengo.
Lamentablemente el dinero existe para bien y para mal.

Tú inviertes tiempo y dinero, vísceras para el encuentro.
Tú robas de donde no tienes
para invitarle un plato económicamente humilde a la carta
con alitas de pájaro quetzal

Tú te haces de mozo, te metamorfoseas,
te invitas a ti mismo, la escuchas primero,
estudias su movimiento de cuchara,
la asombras con cada uno de tus detalles
en la mesa o bajo la mesa:

La sopa es infaltable; sobre todo en invierno

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